La legendaria actriz francesa Brigitte Bardot falleció a los 91 años en su residencia del sur de Francia, según confirmaron medios franceses y la Fundación Brigitte Bardot, organización que lideró durante décadas en defensa de los derechos de los animales. Hasta el momento no se ha informado la causa de su muerte ni los detalles de sus funerales.
Bardot se convirtió en un símbolo internacional del cine gracias a su papel en la película Y Dios creó a la mujer (1956), dirigida por su primer esposo, Roger Vadim. Su interpretación de una joven libre y provocadora en Saint-Tropez impactó al público y la convirtió en una de las figuras centrales de la revolución sexual de los años 50 y 60. A lo largo de su carrera participó en alrededor de 50 películas, entre las que destacan La verdad (1960) y El desprecio (1963).
En 1973, Bardot decidió retirarse del cine para enfocarse en la protección de los animales. Fundó la Fundación Brigitte Bardot en 1986, y desde entonces lideró campañas en contra de la caza de focas, el maltrato en la ganadería y diversas formas de crueldad animal. Su activismo incluyó viajes al Ártico para proteger a los animales y la promoción de leyes de bienestar animal en Francia.
En sus últimos años, Bardot también generó controversia por sus declaraciones políticas, incluyendo apoyo a posturas de derecha y comentarios que provocaron condenas por incitación al odio racial, lo que añade complejidad a su legado.
Durante 2025, la actriz estuvo hospitalizada en varias ocasiones por problemas de salud, incluyendo una cirugía menor en octubre. En ese momento, Bardot desmintió rumores sobre su muerte desde su cuenta en X. Sin embargo, en noviembre volvió a ser internada por un cuadro más serio.
El presidente francés, Emmanuel Macron, destacó que Bardot “encarnó una vida de libertad” y vivió un “modo de vida francés”. Por su parte, el político Jordan Bardella la calificó como una “patriota apasionada” que representó toda una época de la historia de Francia.
Nacida el 28 de septiembre de 1934 en París, Brigitte Bardot deja un legado imborrable tanto en el cine como en la defensa de los derechos de los animales, convirtiéndose en una de las figuras francesas más icónicas del siglo XX.
