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Réplicas digitales de seres queridos: el impactante dilema de la IA en 2026

Las réplicas digitales de seres queridos ya son una realidad. Hablar otra vez con un padre, escuchar la voz de una abuela o recibir un mensaje de un hermano que ya no está: lo que hasta hace poco era ciencia ficción hoy se ofrece como un servicio. Varias empresas crean, con inteligencia artificial, versiones digitales de personas fallecidas a partir de lo que dejaron en vida: textos, fotos, audios, videos, correos y publicaciones en redes sociales.

En los primeros días de noviembre, con el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos, el tema volvió a ser noticia en todo el mundo y reabrió una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar la tecnología cuando se mete con la muerte?

Qué son las réplicas digitales, los «tanabots» o «deadbots»

Se los conoce como griefbots, deadbots, «fantasmas generativos» o «tanabots». Este último nombre combina thanatos, la palabra griega para la muerte, con bot. Son sistemas de IA que aprenden la forma de hablar, el estilo y la personalidad de alguien a partir de su huella digital, y después responden como si fueran esa persona.

La mayoría permite intercambiar mensajes escritos, pero ya hay plataformas que crean avatares animados que hablan con la voz clonada del fallecido. En Estados Unidos hay funerarias que ofrecen servicios del tipo «AI Afterlife» o «AI HereAfter». En el mercado aparecen nombres como StoryFile, HereAfter AI, Séance AI, re;memory y You, Only Virtual.

Uno de los casos más conocidos ocurrió en 2022. La educadora del Holocausto Marina Smith «respondió» preguntas de los asistentes a su propio funeral gracias a StoryFile, una tecnología desarrollada por una empresa cofundada por su hijo.

Consuelo o ilusión: qué dicen los estudios

La gran pregunta es si estas herramientas ayudan a transitar el duelo o si lo traban. Un estudio de la Universidad de Colorado Boulder trabajó con 16 personas de entre 22 y 50 años que interactuaron con versiones digitales de familiares fallecidos. La mayoría prefirió el chatbot que hablaba en primera persona, como si fuera el ser querido, y varios lo describieron como reconfortante. Una participante contó que conversar con la versión digital de su abuela la ayudó a encontrar el cierre emocional que buscaba.

Otros participantes expresaron miedo a generar dependencia emocional. Los investigadores concluyeron que la herramienta puede ayudar a procesar la pérdida, pero que usarla durante mucho tiempo podría hacer más difícil aceptar la muerte.

El investigador Jack Manning, que empezó a estudiar el tema tras la muerte de su hermana, señaló un punto clave: los modelos más avanzados no solo repiten lo que la persona dijo en vida, también generan respuestas nuevas, con su estilo, a preguntas que nunca contestó.

El dilema ético de las réplicas digitales

El consentimiento es uno de los ejes del debate. ¿Quién decide si una persona puede ser «recreada» después de muerta? ¿Quién controla sus datos, su voz y su imagen? ¿Qué pasa cuando la empresa cierra o cuando un familiar quiere «apagar» la réplica?

Investigadores de la Universidad de Cambridge, Tomasz Hollanek y Katarzyna Nowaczyk-Basinska, publicaron en 2024 un estudio que advierte sobre estos riesgos. Piden reglas claras sobre el consentimiento, transparencia para que el usuario sepa siempre que habla con una máquina y mecanismos para dar de baja las réplicas digitales.

La seguridad de los datos es otro punto sensible. Estas plataformas guardan información muy íntima de una familia, y la tecnología no está libre de riesgos, como lo muestran los grandes hackeos recientes en el mundo digital.

La voz de la Iglesia

En Filipinas, el cardenal Pablo Virgilio David cuestionó en vísperas del Día de Todos los Santos el uso de la IA para «traer de vuelta» a los muertos. Comparó estas aplicaciones con una película de terror hecha realidad y se preguntó si estamos preservando la memoria de nuestros seres queridos o creando la ilusión de que nunca murieron. Para el cardenal, lo que responde no es la persona, sino una máquina que genera respuestas a partir de datos.

Al mismo tiempo, la Federación de Conferencias Episcopales de Asia, reunida en Macao a fines de octubre, pidió salvaguardas pastorales para el uso de la inteligencia artificial y programas de alfabetización digital.

Un umbral que recién empezamos a cruzar

La tecnología avanza más rápido que las leyes y que la reflexión colectiva. Para algunos, estas réplicas son una forma nueva de guardar la memoria, como lo fueron en su momento la fotografía o el video. Para otros, cruzan un límite que puede afectar la forma en que vivimos la pérdida.

Los especialistas coinciden en algo: ninguna IA reemplaza el acompañamiento humano. Ante un duelo difícil, la recomendación sigue siendo buscar apoyo psicológico o tanatológico.

El dilema ya no es si esta tecnología es posible, porque ya existe. La pregunta es qué uso le vamos a dar y qué umbrales estamos dispuestos a cruzar.

Preguntas frecuentes sobre las réplicas digitales de fallecidos

¿Qué es un tanabot o deadbot?

Es un chatbot o avatar con inteligencia artificial que imita a una persona fallecida a partir de sus mensajes, fotos, audios y videos, para que sus familiares puedan «conversar» con una versión digital.

¿Ayudan a superar el duelo?

Los estudios muestran resultados mixtos: algunas personas encuentran consuelo y cierre emocional, pero los especialistas advierten que el uso prolongado puede generar dependencia y dificultar aceptar la pérdida.

En la mayoría de los países no hay una ley específica. Por eso investigadores y organizaciones piden normas claras sobre el consentimiento de la persona en vida, el acceso de la familia a los datos y la posibilidad de eliminar la réplica.

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Pablo Pena es redactor especializado en tendencias internacionales, actualidad y figuras públicas, con enfoque en comunicación, medios y acontecimientos de interés general.
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