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Homenaje a Jorge Batlle a 10 Años de su Muerte: la Vida Inolvidable del Presidente de la Crisis

El Partido Colorado recordó hoy al expresidente con una ofrenda floral en el Cementerio Central. Batlle murió el 24 de octubre de 2016, un día antes de cumplir 89 años. Mañana se cumplen 99 años de su nacimiento.

El homenaje a Jorge Batlle a diez años de su muerte reunió esta mañana al Partido Colorado frente al panteón de la familia Batlle, en el Cementerio Central de Montevideo. Los claveles rojos, el color del partido, cubrieron el granito del panteón, el mismo donde descansa su padre, Luis Batlle Berres. La ofrenda floral, organizada por el Comité Ejecutivo Nacional bajo la consigna «A diez años de su partida, el legado de Jorge Batlle nos convoca», tuvo como orador principal a Luis Hierro López, vicepresidente de la República durante su gobierno, entre 2000 y 2005.

El homenaje a Jorge Batlle de esta mañana es el acto central de una serie de actividades. Ayer viernes hubo un encuentro en la Junta Departamental de Tacuarembó, la ciudad donde Batlle sufrió en 2016 la caída que terminó con su vida. El miércoles 28 de octubre, a las 19 horas, la Casa del Partido Colorado recibirá una mesa redonda con Luis Hierro López, Raúl Batlle, Jorge Barrera, Elianne Castro y Elena Grauert. También se proyectarán fragmentos del documental «Jorge Batlle: Entre el Cielo y el Infierno», de Federico Lemos.

Una Familia Hecha de Historia

Para entender el homenaje a Jorge Batlle hay que volver a sus orígenes. Nació en Montevideo el 25 de octubre de 1927, en una de las familias más ligadas a la política uruguaya. Su padre, Luis Batlle Berres, fue presidente de la República entre 1947 y 1951. Su madre, Matilde Ibáñez, era argentina. Era sobrino nieto de José Batlle y Ordóñez, el gran reformador del Uruguay del siglo XX. Hay una anécdota familiar: en el Carnaval de 1929, con menos de dos años, su padre lo llevó disfrazado de diablo colorado a visitar a don Pepe en su chacra de Piedras Blancas.

De niño vivió de cerca la persecución política. Durante la dictadura de Gabriel Terra su padre estuvo exiliado, y con diez años Jorge le escribía cartas.

Se recibió de abogado en 1956, pero su otra gran vocación fue el periodismo. Trabajó en Radio Ariel, escribió en el diario El Día y fue redactor y director del diario Acción, la tribuna de la Lista 15.

Fuera de la política tenía dos pasiones conocidas: era hincha de Nacional y fanático del turf. Tuvo dos hijos, Beatriz y Raúl, con su primera esposa, y en 1989 se casó con Mercedes Menafra.

Una Carrera Larga y Dura

Empezó joven en la política. En 1958 fue electo diputado por Montevideo y en 1963 fue reelecto. Tras la muerte de su padre en 1964 quedó al frente de la Lista 15, y en 1966 se postuló por primera vez a la Presidencia.

En 1971 volvió a ser candidato y quedó segundo, con unos 240.000 votos. Al año siguiente, el día que cumplía 45 años, denunció en cadena nacional las presiones militares sobre el sistema político, y lo detuvieron. Durante la dictadura cívico-militar fue proscripto y no pudo presentarse en las elecciones de 1984.

Con la democracia volvió al Senado. En 1989 ganó la interna colorada, aunque el presidente Julio María Sanguinetti apoyaba a Enrique Tarigo, y perdió la elección nacional frente a Luis Alberto Lacalle Herrera. En 1994 volvió a ser electo senador.

El Presidente del Primer Balotaje

Su quinta candidatura fue la vencida. El 28 de noviembre de 1999, en el primer balotaje de la historia del país, le ganó a Tabaré Vázquez con el 54,13% de los votos. Asumió el 1° de marzo de 2000.

En sus primeros meses de gobierno tomó una decisión que marcó su mandato. En marzo de 2000 anunció el hallazgo de Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman e hija de una desaparecida. Ese mismo año creó la Comisión para la Paz, presidida por el arzobispo Nicolás Cotugno, el primer paso oficial para investigar el destino de los detenidos desaparecidos.

La Crisis de 2002

Su gobierno quedó marcado por una de las peores crisis económicas del Uruguay. Primero llegó la aftosa en 2001, que golpeó al campo y a las exportaciones de carne. Después, el derrumbe argentino se contagió al sistema financiero uruguayo: hubo una corrida bancaria, el país perdió la mayor parte de sus reservas, se decretó un feriado bancario y el gobierno negoció un préstamo puente con Estados Unidos. Batlle recordaba después que todos los días, al cierre de los bancos, le pasaban las cifras de los depósitos que se habían retirado.

En medio de esa tensión dijo una frase despectiva sobre los argentinos, que le costó caro. Viajó a Buenos Aires y le pidió disculpas al presidente Eduardo Duhalde, llorando ante las cámaras, una imagen que muchos uruguayos todavía recuerdan.

Su estilo directo, a veces imprudente, era parte del personaje. En plena crisis, en junio de 2003, encabezó la reapertura del Hipódromo de Maroñas, un gesto que mezclaba su pasión por los caballos con la apuesta a reactivar el país.

Terminó su mandato con menos del 10% de aprobación. Aun así, el 1° de marzo de 2005 le entregó la banda presidencial a Tabaré Vázquez con un país en plena recuperación. «Recibe usted un país en el pleno goce de las libertades, lo recibe en paz y con un crecimiento económico sólido y firme», le dijo.

Su Despedida

En octubre de 2016, durante una actividad partidaria en Tacuarembó, sufrió una caída y se golpeó la cabeza. Lo internaron en Montevideo y murió el 24 de octubre, un día antes de cumplir 89 años. El Poder Ejecutivo decretó duelo oficial, y lo velaron en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, con una despedida masiva que fue el primer gran homenaje a Jorge Batlle.

Homenaje a Jorge Batlle: un Legado que Sigue en Discusión

Claveles y rosas rojas sobre el panteón de la familia Batlle en el Cementerio Central de Montevideo, en el homenaje a Jorge Batlle a 10 años de su muerte
Claveles rojos, símbolo del batllismo, sobre el panteón de la familia Batlle en el Cementerio Central, donde descansa Luis Batlle Berres, padre del expresidente.

Diez años después, Jorge Batlle sigue despertando opiniones encontradas. Sus defensores destacan su inteligencia, su liberalismo económico, su apertura en derechos humanos y su manejo de la crisis de 2002. Sus críticos recuerdan el costo social de aquellos años. En lo que casi todos coinciden es en que fue una de las figuras más singulares de la política uruguaya: frontal, culto, imprevisible y colorado hasta el final.

Hoy, en este homenaje a Jorge Batlle frente al panteón familiar, sus correligionarios volvieron a decir lo mismo que dijeron en 2016: su nombre quedó grabado en la historia del país. Más notas de política uruguaya en Círculo Rojo.

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Pablo Pena es redactor especializado en tendencias internacionales, actualidad y figuras públicas, con enfoque en comunicación, medios y acontecimientos de interés general.
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