Gonzalo Márquez, director de la Agencia de Transporte Metropolitano, explica cómo van a funcionar los dos grandes corredores de ómnibus que marcan la primera etapa de la reforma del transporte, y qué va a cambiar para quienes viajan todos los días.
La reforma del transporte metropolitano se presenta como una transformación histórica para Montevideo y su área metropolitana. Pero, más allá de las obras, la pregunta que se hacen los pasajeros es simple: ¿qué va a cambiar cuando me suba al ómnibus? Márquez lo resume en cuatro palabras: más frecuencia, menos tiempo de viaje, más previsibilidad y más comodidad.
Lo que quiere el pasajero: que pase rápido, que ande rápido y que sea previsible
Para Márquez, la reforma parte de entender qué busca una persona que usa el transporte público. «Una vez que están posicionados para hacer un viaje, lo que quieren es que el vehículo pase rápido. Eso tiene que ver con la frecuencia. Luego, que una vez arriba sea lo más rápido posible y cómodo. Y también que sea previsible».
Esos tres atributos son la base de lo que va a ocurrir en los dos grandes corredores de la primera etapa:
- Frecuencia: que el ómnibus pase más seguido.
- Velocidad y comodidad: viajes más cortos y mejores condiciones a bordo.
- Previsibilidad: saber cuándo llega y cuánto demora el viaje.
«Desde el punto de vista del usuario, es ahí donde va a notar la diferencia», afirma. La idea es que, después de esta primera etapa, el modelo se extienda a otros corredores del área metropolitana.
Los dos corredores: hacia Zonamerica y hacia El Pinar
La primera etapa incluye dos corredores troncales que confluyen en la avenida 18 de Julio:
- Corredor 8 de Octubre: 18 de Julio, 8 de Octubre y Camino Maldonado hasta Zonamerica. Se analiza una posible extensión hasta Pando, aunque todavía no está decidida.
- Corredor Avenida Italia: Plaza Independencia, 18 de Julio, Avenida Italia y Giannattasio hasta El Pinar.
Según el acuerdo anunciado en marzo entre el gobierno nacional y las intendencias metropolitanas, por estos carriles preferenciales van a circular ómnibus biarticulados del tipo BRT (Buses de Tránsito Rápido), con capacidad para entre 170 y 220 personas. La meta del gobierno es empezar las obras en 2027 y tener el sistema funcionando en 2029.
Un gran nodo bajo la Plaza de la Bandera
Una de las piezas centrales del proyecto es el nodo de intercambio en la zona de Tres Cruces. Aprovechando parte de la infraestructura del túnel actual, con reconfiguraciones y obras complementarias, debajo de la Plaza de la Bandera va a funcionar un gran nodo que va a conectar a las personas de forma subterránea con:
- la terminal Tres Cruces, la principal terminal interdepartamental del país;
- la zona de hospitales, donde se concentran las mayores instituciones médicas del país;
- las líneas de Bulevar Artigas.
Márquez pone un ejemplo concreto: hoy, quien viene en una línea por 8 de Octubre y quiere tomar una de Bulevar Artigas para ir al Prado tiene que bajarse unos 300 metros antes o 300 metros después y caminar. Con el nodo, esa conexión va a ser directa.
Los dos corredores, el de 8 de Octubre y el de Avenida Italia, van a converger en ese nodo y desde ahí, por debajo de Bulevar Artigas, van a entrar a 18 de Julio.
Mucho más que obras
El director aclara que la infraestructura es solo una parte. La transformación viene acompañada de reestructuras de líneas y de cambios en la propia regulación del sistema de transporte. Eso implica conversaciones con los actores del sistema, las empresas y los trabajadores, y acuerdos con los gobiernos departamentales y los ministerios.
Para el pasajero, la promesa es clara: esperar menos, viajar más rápido y saber con certeza cuándo llega el ómnibus. Una reforma que, si cumple lo que plantea, puede cambiar la forma de moverse en toda el área metropolitana.
Foto de portada: Artigas Pessio / Wikimedia Commons, bajo licencia CC BY-SA 4.0 (recortada).

